
Las divisiones republicanas sobre el apoyo militar a Ucrania llevaban mucho tiempo latentes. Ahora, antes de la votación extraordinaria del sábado en el Congreso sobre un paquete de ayuda exterior, han estallado en una guerra abierta, un conflicto que es poco probable que la votación misma contenga. Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, provocó una división total en las filas de su propio partido la semana pasada al finalmente aceptar, después de meses de estancamiento, una votación en el pleno sobre el programa de ayuda exterior de 95.000 millones de dólares. Aprobado por el Senado en febrero, contenía alrededor de 60.000 millones de dólares para Ucrania, 14.000 millones de dólares para Israel y una cantidad menor para Taiwán y otros aliados del Pacífico. La decisión de Johnson de finalmente llevar el paquete a votación supuso una ruptura altamente simbólica con la extrema derecha del Partido Republicano, las personas que diseñaron su ascenso a la presidencia en octubre pasado después de derrocar a su predecesor, Kevin McCarthy. Estos republicanos de derecha –que reflejan la afinidad de su ídolo político, el expresidente Donald Trump, por el presidente ruso, Vladimir Putin– se han vuelto abiertamente hostiles a la causa de Ucrania.