Una amplia ola de sanciones de Estados Unidos ha obligado al gigante petrolero ruso Lukoil a declarar fuerza mayor en su masivo campo petrolífero West Qurna-2 en Iraq, deteniendo efectivamente las operaciones y perturbando el suministro global de petróleo.
Las sanciones también han descarrilado un acuerdo de $22 mil millones para que el comerciante suizo Gunvor adquiera los activos internacionales de Lukoil, después de que Estados Unidos etiquetara a Gunvor como un 'títere del Kremlin'. Como resultado, las operaciones en el extranjero de Lukoil están tambaleándose, con escasez de combustible reportada en países como Finlandia y Bulgaria moviéndose para tomar posesión de la refinería de Lukoil. Estos acontecimientos marcan una victoria significativa para los esfuerzos occidentales de aislar los intereses energéticos rusos e intensificar la presión económica sobre la guerra en Ucrania.
Se espera que las repercusiones se sientan en los mercados energéticos globales, generando preocupaciones sobre interrupciones en el suministro y pérdida de empleos.
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